Moverse es tu mejor aliado
Durante el embarazo, es normal sentir cansancio o miedo a hacer esfuerzos físicos por si afectan al bebé. Sin embargo, salvo que tu ginecólogo te haya prescrito reposo absoluto por riesgo en el embarazo, el ejercicio moderado es completamente seguro y altamente recomendable.
En el caso de la diabetes gestacional, el ejercicio actúa como una llave que abre las células para que la glucosa pueda entrar y ser utilizada como energía, reduciendo rápidamente los niveles de azúcar en la sangre y la resistencia a la insulina provocada por la placenta.
El "truco" de los 15 minutos
Si ves que tus niveles de azúcar se disparan a la hora de comer o cenar a pesar de cuidar la dieta, prueba esto: inmediatamente después de terminar de comer, sal a caminar a paso ligero durante 15 o 20 minutos. Al activar los músculos de las piernas (los más grandes del cuerpo) en el momento en que la comida se está digiriendo, "quemarás" esa glucosa extra antes de que llegue a acumularse en tu sangre. ¡Notarás una diferencia brutal en el glucómetro!
Ejercicios seguros y recomendados
- Caminar a paso ligero: Es la actividad más sencilla, segura y efectiva. No requiere equipo y puedes adaptar el ritmo a tu nivel de energía.
- Natación o aquagym para embarazadas: El agua soporta el peso de tu cuerpo, aliviando la tensión en la espalda y las articulaciones (muy útil en el tercer trimestre). Además, el agua fresquita ayuda a activar el metabolismo.
- Yoga prenatal y Pilates: Excelentes para mantener la flexibilidad, fortalecer el suelo pélvico y, sobre todo, aprender a respirar y relajarse de cara al parto.
- Bicicleta estática: Es más segura que la bicicleta de calle porque no hay riesgo de caídas ni problemas de equilibrio a medida que crece la tripa.
Lo que debes EVITAR
Aunque el deporte es sano, hay ciertas actividades que debes dejar aparcadas durante estos meses:
- Deportes de contacto: Artes marciales, baloncesto o fútbol, donde hay riesgo de recibir golpes en el abdomen.
- Deportes con riesgo de caída: Equitación, esquí, patinaje o ciclismo de montaña. Con el embarazo, tu centro de gravedad cambia y es más fácil perder el equilibrio.
- Ejercicios tumbada boca arriba: A partir del primer trimestre, el peso del útero puede comprimir una vena principal (la vena cava), reduciendo el flujo de sangre al corazón y al bebé, lo que puede causar mareos.
- Entrenamientos extremos: No es el momento de prepararse para una maratón ni de llegar a la extenuación o la falta de aliento severa.
Escucha a tu cuerpo: Cuándo parar
Detén el ejercicio inmediatamente y contacta con tu médico si notas: mareos severos o sensación de desmayo, dificultad para respirar antes de empezar a hacer esfuerzo, dolor en el pecho, debilidad muscular repentina, dolor en las pantorrillas (hinchazón), sangrado vaginal o contracciones uterinas regulares.