Inyectables (GLP-1)

Ozempic, Trulicity y más: Qué son y cómo funcionan

En los últimos años, el tratamiento de la diabetes tipo 2 ha experimentado una auténtica revolución gracias a una familia de medicamentos conocidos como Análogos del receptor de GLP-1 (y sus derivados más recientes). Estos medicamentos, muy conocidos por sus nombres comerciales como Ozempic, Trulicity, Mounjaro o Victoza, han demostrado ser extraordinariamente eficaces. Mounjaro (tirzepatida) es, en realidad, un agonista dual GIP/GLP-1, un mecanismo algo distinto al de los análogos de GLP-1 "puros" como Ozempic o Trulicity, aunque pertenece a la misma familia funcional de tratamientos inyectables.

Victoza (liraglutida): en retirada del mercado

Victoza sigue apareciendo en muchas guías como uno de los análogos de GLP-1 disponibles, pero su fabricante está retirando este medicamento del mercado en la UE y en España durante 2026. Si actualmente lo utilizas, no dejes de tomarlo por tu cuenta: consulta con tu endocrino con tiempo para valorar el paso a una alternativa (como semaglutida/Ozempic, dulaglutida/Trulicity o tirzepatida/Mounjaro).

¡Ojo! Se pinchan, pero NO son insulina

El hecho de que vengan en una pluma y se inyecten bajo la piel (normalmente una vez a la semana o una vez al día) hace que mucha gente crea que son insulina. No lo son. Su mecanismo de acción es completamente diferente y, por sí solos, tienen un riesgo muy bajo de causar bajadas de azúcar (hipoglucemias).

Financiación por el SNS: no todos son iguales

En España, Ozempic (semaglutida) y Trulicity (dulaglutida) están financiados por el Sistema Nacional de Salud exclusivamente para la diabetes tipo 2 y bajo criterios clínicos concretos (habitualmente en combinación con otros antidiabéticos). Mounjaro (tirzepatida), en cambio, no está financiado por el SNS para ninguna indicación a día de hoy —puede prescribirse con receta, pero el coste (entre 200 y 450 €/mes según la dosis) corre por cuenta del paciente—. Estas condiciones cambian con frecuencia: consulta siempre la situación actualizada con tu endocrino o tu farmacia.

¿Cómo funcionan exactamente?

El GLP-1 es una hormona que nuestro intestino produce de forma natural cuando comemos. En las personas con diabetes tipo 2, esta hormona suele ser defectuosa o insuficiente. Estos medicamentos imitan a esa hormona natural, logrando tres efectos principales:

  • En el páncreas: Le "avisan" de que la comida está llegando para que libere insulina en el momento exacto y en la cantidad adecuada. Además, evitan que el hígado siga soltando azúcar a la sangre de forma innecesaria.
  • En el estómago: Ralentizan el vaciado gástrico. Esto significa que la comida pasa más tiempo en el estómago, lo que hace que los niveles de azúcar suban de forma mucho más suave y progresiva tras comer.
  • En el cerebro: Actúan sobre los centros de saciedad, enviando la señal de "estoy lleno". Esto reduce drásticamente el apetito y los antojos (especialmente por el dulce).

Beneficios más allá de la glucosa

El gran éxito de estos medicamentos se debe a que no solo mejoran las cifras de azúcar en sangre (HbA1c), sino que abordan otros problemas asociados a la diabetes tipo 2:

  • Pérdida de peso significativa: Al reducir el apetito y ralentizar la digestión, los pacientes suelen perder un porcentaje de peso muy importante, lo cual reduce drásticamente la resistencia a la insulina.
  • Protección cardiovascular: Muchos de estos fármacos han demostrado reducir el riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares en personas con diabetes tipo 2.
  • Protección renal: Ayudan a frenar el deterioro de los riñones a largo plazo.

Efectos secundarios comunes

Al ralentizar el estómago y actuar sobre la saciedad, es muy habitual que durante las primeras semanas de tratamiento aparezcan molestias gastrointestinales como náuseas, sensación de saciedad excesiva (empacho), gases o diarrea moderada.

Para minimizar esto, el médico siempre pautará empezar con una dosis muy pequeña (para que el cuerpo se acostumbre) e ir subiéndola progresivamente mes a mes.

No hacen el trabajo solos

Aunque ayudan a perder peso y controlar el azúcar, estos medicamentos no sustituyen a una dieta saludable ni al ejercicio físico. Si se confía únicamente en la medicación y se mantienen malos hábitos, el efecto a largo plazo será menor, y al dejar la medicación, el peso (y el azúcar) volverán a subir.

Cuando estos inyectables tampoco son suficientes, o cuando el páncreas se agota, el siguiente paso puede ser la insulina. Consulta también nuestra guía de tratamientos orales para entender cómo se combinan las pastillas con estos inyectables.

Más información oficial: recomendaciones de la AEMPS sobre los análogos de GLP-1 y fichas técnicas en CIMA-AEMPS.